Inanimado





He intentado expresar lo que no es, ni ha sido,
en ningún olvidado rincón de la memoria.
Me propuse describir los matices de unos ojos
que jamás se posaron en mi.
Quise imitar el ritmo de tus latidos
que jamás compusieron una inaudible frecuencia por mi.
Dije que tal vez podría ensayar,
fingir recordar la entrecortada respiración
que moría en la comisura de tus labios,
donde el inacabado suspiro olía a sueños mutilados, los míos.
Pero ¿cómo?
si nunca fui parte de tus sueños ni de tus realidades.
He saboreado las caricias nunca recibidas,
cuando todo supo a hielo amargo.
Pude tejer una interminable prosa
con las miradas que nunca se encontraron enmadejadas.
Construí altares con cada una de las palabras jamás pronunciadas,
con cada verbo omitido,con cada pausa, cada letra tuya;
manojo de ecos que fenecieron mudos, vacíos de esperanza.
Pensé garabatearte en muecas y suspiros,
más sólo fueron borrosos, despintados, nulos.
¿Cómo dibujar tu rostro cuando no hubo imagen ni gesto que te evocara?

Te amé. Desdimensionado, confuso, incorpóreo,
relleno de nostalgias muertas, yo te amé sin medida
Oh mi amado!

Reconstruirte en letras fue más imposible que olvidarte.
Intentar descifrarte fue como querer interpretar
un signo invisible a mis sentidos.
Oh inanimado!

¿Cómo podría esbozar un corpóreo verso que no delate tu ausencia?
Recrearte con palabras, amor,
fue vano intento de trascender tu misterio.
No es posible nombrar lo que jamás tuvo significado,
lo que no es, ni fue
En la imposibilidad de vivificarte siquiera en mis recuerdos,
descubrí mi propia inexistencia.
Si algo hay más triste que la muerte misma,
es aquello que jamás existió.
Y allí, en el confín de tu inexistencia y la mía, yo te amo.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu comentario aquí