A la deriva



Recorro las aguas de un silencio inerte, inmóvil
en este otoño más frío que tu recuerdo.
Cuántos océanos cruzados sin encontrarte
cuántos naufragios sepultados en mis dedos,
suturados de espanto y desesperanza,
al no hallar más que nuevas distancias
entre tu vientre y el mío.

Escamada de llanto, sobrevivo, malherida,
A la deriva, sin tus besos, floto en vanos delirios.
En mi horizonte, un sol de hielo me alimenta.
Si pudiera emerger en tu aliento
y acorazada de pasiones y sueños,
gozaría contigo un nuevo encuentro.  

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